El downsizing es cambiar la vivienda por una más pequeña para reducir costos y vivir de una forma más holgada. De este modo, mediante el downsizing se prescinde de algunos metros cuadrados que quizá no sean tan necesarios para vivir y se consigue más liquidez, lo cual a veces es una solución para quien quiere cancelar su hipoteca, o simplemente disponer de más recursos económicos. El mercado residencial se ha encarecido considerablemente en los últimos años; se estima que el precio de la vivienda usada ha aumentado casi un 30% en la última década. En comunidades como Baleares comprar una vivienda de segunda mano cuesta hoy de media 160.000€ más que hace diez años. En el caso de la vivienda nueva también ha habido un aumento considerable; según Sociedad de Tasación, en 2019 comprar una vivienda nueva costaba de media 2.453€/m2 en las capitales y 3.627€/m2 en Madrid, mientras que en 2025 el precio medio ya era de 3.151€/m2 en España y en Madrid de 4.893€/m2. Ante esta situación, muchos propietarios se plantean vender su propiedad para comprar otra más económica que le permita vivir de una forma más desahogada. A esto se le llama downsizing, y es una opción que cada vez gana más adeptos en nuestro país.

REFORMULANDO EL ESTILO DE VIDA
Se calcula que actualmente la cuota hipotecaria media en España supone el 32% del salario medio, cifra que aumenta en Madrid, donde la cuota hipotecaria implica el 40% del salario medio. Ante esta situación es entendible que en algunos casos el propietario se plantee reformular su estilo de vida (por ejemplo; después de una separación, cuando los hijos se independizan, o tras un cambio en el trabajo o un cambio de ciudad) y optar por una vivienda más reducida que le permita racionalizar gastos. En nuestro país el downsizing cada vez se practica más como respuesta a las tensiones del mercado inmobiliario (escasez de oferta y precios altos en hipotecas y alquileres); así, cada vez más personas se decantan por viviendas más reducidas para reducir gastos, obtener liquidez y adaptarse mejor a sus posibilidades económicas. Es verdad que en muchos hogares existe cierta sensación de ahogamiento, de que cada vez se hacen más duras las cargas económicas; el downsizing propone reformular el estilo de vida para vivir con menos lujos, pero de una forma mucho más cómoda desde el punto de vista económico. Imaginemos una pareja que vivía en una casa de 150 m2 con jardín y piscina. Cuando sus hijos se independizaron, la pareja decidió cambiar su casa por un apartamento de 70 m² más cerca del centro de la ciudad; el cambio les permitió reducir el gasto del alquiler, tener una vida más cómoda (ahora están mejor situados y no dependen tanto del coche) y pasar de un mantenimiento costoso a uno más sencillo. De esta forma, la pareja ahora vive en un espacio más acorde a sus necesidades actuales, tiene un mayor control de su presupuesto y puede destinar el dinero a otros fines (viajes, ahorro, salud…).

AHORRAR PARA LA JUBILACIÓN
Una manera habitual de proceder con el downsizing es vender la propiedad para comprar otras dos más pequeñas. Si se dispone de una propiedad grande (pongamos por caso, una casa de 180 m2), se puede vender la propiedad para comprar dos casas más modestas (quizá un estudio para vivir y otra casa pequeña para alquilar). De esta manera, se reducen metros y algunas prestaciones que quizá no son tan necesarias para vivir. Hay que decir que en algunas zonas, como la costa mediterránea, se realiza downsizing en el 7% de las operaciones inmobiliarias llevadas a cabo por extranjeros. Propietarios británicos, holandeses o alemanes en edad de jubilación son habituales en este tipo de práctica inmobiliaria, que les permite cambiar de estilo de vida (ahora tienen una casa en España en primera línea de playa) y además ahorrar una cantidad sustancial para su jubilación.
Imagen 01: agus raharjo
Imagen 02: Drazen Zigic






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