La vivienda de obra nueva volvió a caer en el segundo trimestre de 2025, distanciándose de los registros de 2024. De hecho, es el segundo trimestre consecutivo en el que la construcción de obra nueva retrocede, lo cual impide cubrir la demanda y provoca que los precios suban. Se estima que los precios aumentaron un 10,4% y que nos acercamos a la situación de 2007 (tiempos de la burbuja inmobiliaria) en cuanto al esfuerzo de compra necesario para acceder a una vivienda de obra nueva. Según el Observatorio de Vivienda y Suelo del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana, en el segundo trimestre de 2025 se construyeron 22.979 viviendas de obra nueva, lo cual implica que se produjo un descenso de un 4,2% respecto al segundo trimestre de 2024. Si nos fijamos en el número total de viviendas terminadas (tanto viviendas de protección oficial como de mercado libre), observamos que se construyeron 23.796 viviendas, lo cual supone un descenso del 0,7%. Por otro lado, la subida de precios fue la más alta desde 2018; especialmente en nuestras grandes ciudades la demanda no afloja y la falta de oferta provoca que los precios suban. Podemos decir que la escasez de suelo disponible, los problemas de financiación, el aumento de los costes de producción, la excesiva burocracia y la falta de profesionales cualificados están frenando la actividad promotora, impidiendo que la oferta de vivienda crezca al ritmo que la demanda exige.

SE NECESITAN MÁS CASAS PARA MÁS HOGARES
Según los datos del Ministerio de Vivienda, el precio medio de la vivienda libre se situó en 2.094 €/m2 en el segundo trimestre de 2025. Ahora mismo el precio medio de la vivienda libre supera en un 76% al precio de la vivienda protegida. Esta diferencia se explica en gran medida por las limitaciones de precio que caracterizan a la vivienda protegida, cuyo objetivo es facilitar el acceso a colectivos con rentas medias y bajas frente a la vivienda libre, que se rige plenamente por la oferta y la demanda. Los precios de la vivienda libre han tenido un crecimiento sostenido, mientras que la vivienda protegida ha podido contener los precios gracias a la regulación pública, aunque su producción sigue siendo claramente insuficiente para atender la demanda existente. ¿Qué implica esta situación? Por una parte, evidencia la dificultad de acceso a la vivienda para la población que no cumple los requisitos para optar a vivienda protegida y no tiene capacidad financiera para adquirir una vivienda libre. Por otra, pone de manifiesto la necesidad de impulsar políticas que aumenten el parque de vivienda protegida y asequible, con el fin de reducir tensiones en el mercado y favorecer un acceso más equilibrado a la vivienda. Hay que tener en cuenta que España cada vez tiene más población (casi 50 millones de habitantes); se necesitan más casas para acoger más hogares, en venta y en alquiler.

MÁS HIPOTECAS FORMALIZADAS
Siguiendo con los datos del ministerio, observamos que en el segundo trimestre de 2025 el esfuerzo medio necesario para adquirir una vivienda alcanzó los 7,8 años de renta bruta. Los préstamos hipotecarios destinados a la compra de vivienda registraron un notable crecimiento interanual, con un total de 123.284 hipotecas formalizadas, lo que representa un aumento del 32% respecto al mismo periodo del año anterior. La escasez de vivienda a precios competitivos sigue siendo un obstáculo en el mercado inmobiliario; los expertos apuntan a que en este año será todavía mas difícil encontrar una vivienda que se adapte al presupuesto del comprador, sobre todo para quienes dependen del crédito hipotecario. Esta tensión continuará impulsando los precios y llevará a muchos potenciales compradores a retrasar su decisión de ejecutar la compra. Aprobar la nueva Ley del Suelo podría ser la solución para construir más vivienda a largo plazo; mientras tanto, los expertos proponen medidas alternativas como aumentar la altura de los edificios para poder construir viviendas con más plantas.
Imágenes: freepik






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