Se espera que en 2026 el precio de la vivienda suba, la oferta se reduzca y la demanda siga siendo alta en nuestro mercado inmobiliario. Es el titular que podría extraerse de las previsiones de la empresa inmobiliaria Idealista respecto a cómo se comportará este año nuestro mercado inmobiliario. Resumidamente podemos decir que en 2026 los alquileres serán más altos y podría producirse una deceleración en las operaciones de compraventa. Según el portal inmobiliario, la reducción en la oferta de vivienda afectará tanto a la compra como al alquiler, pues la incertidumbre legislativa y la falta de acuerdos mínimos provocarán que sea prácticamente imposible aprobar leyes o modificarlas para intentar mejorar el acceso a la vivienda. Según la empresa inmobiliaria, la legislación actual no favorece que salgan nuevas viviendas al mercado del alquiler, pues se protege al inquilino que dispone de un contrato de alquiler (recordemos que si el inquilino lo desea puede alargar su contrato hasta cinco años) pero quien está buscando piso queda desamparado, pues no hay políticas que favorezcan el acceso a la vivienda de alquiler. Así, en las zonas muy tensionadas puede que los precios se suavicen, pero no ocurrirá lo mismo en el resto de zonas, que verán cómo los precios seguirán subiendo, ya que la demanda no aflojará. Según la compañía, ahora mismo 50 personas compiten por cada anuncio de una vivienda en alquiler, lo cual origina un proceso de selección por parte del propietario que en ocasiones resulta muy duro, dada la competencia. Ante estas perspectivas, jóvenes, mayores de 65 años y personas que deben asumir el alquiler con una sola renta son los más desfavorecidos, y suelen quedar descartados los primeros del proceso selectivo para entrar en el piso.

LA VIVIENDA USADA CASI MONOPOLIZA EL MERCADO
Actualmente puede decirse que la vivienda usada casi monopoliza el mercado, pues la mayoría de las operaciones que se realizan son de viviendas de segunda mano. La realidad es que se construye muy poca vivienda nueva (unas 100.000 viviendas al año), lo cual resulta totalmente insuficiente para la alta demanda que existe. Hace unos años ya hablamos en este blog del dilema de la vivienda nueva en nuestro país; es evidente que hacen falta políticas que activen la creación de vivienda nueva, pero por el momento esto no se produce. Como resultado, el producto existente se encarece y muchas familias quedan fuera de juego, pues no pueden acceder a las condiciones de financiación. Y es que el esfuerzo necesario para comprar una vivienda cada vez es mayor, pues los precios superan holgadamente los ingresos de muchas familias. Paradójicamente, la compraventa de vivienda está desatada, pues el año pasado se superaron las 700.000 unidades vendidas. Será difícil que en el primer trimestre de este año continúe este crecimiento, si bien es probable que las operaciones se estabilicen.

UN BUEN AÑO PARA LAS HIPOTECAS
Por su parte, la contratación de hipotecas descendió a finales del año pasado, si bien el panorama actual es halagüeño para el inversor, pues los tipos de interés siguen en niveles bajos. Actualmente los tipos fijos no superan el 2% y los mixtos están por debajo del 1,5%. Por ello, en este año recién comenzado se espera estabilidad y desde Idealista son optimistas cuando piensan en el mercado hipotecario, si bien hacen hincapié en que habrá que estar pendientes del precio de la vivienda, de la marcha de la economía y de los datos de empleo en nuestro país.
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