La Casa Gallardo es uno de los edificios modernistas más representativos de Madrid, y una de las construcciones más bellas de la ciudad. Nada más encontrarse con esta casa, el espectador puede apreciar cómo cada detalle del edificio está cuidado, desde sus balcones y ornamentaciones florales, hasta su cúpula principal o su torreón. La Casa Gallardo no es un edificio cualquiera y su majestuosidad y elegancia no pasan desapercibidos; es imposible pasar por delante de ella y no detenerse para admirarla.

Está considerada una pieza capital dentro del modernismo madrileño, especialmente el de la última época. Este estilo arquitectónico destaca por su sentido naturalista y el empleo de elementos decorativos vegetales, así como de líneas sinuosas y sugerentes que en muchos casos pueden hacer recordar las curvas del cuerpo de una mujer. La decoración es fundamental en este movimiento arquitectónico, y como prueba de ello, en el caso que nos ocupa, basta con contemplar el aspecto general del edificio y ver que cada rincón parece estar pensado para que el visitante lo contemple, y aprecie en él un gusto por el detalle que hace pensar que nada se dejó al azar cuando se construyó. En nuestros Lugares con Mucha Historia habíamos visitado por última vez el Teatro Pavón; hoy es el turno de la Casa Gallardo.

UN EDIFICIO VIVO
La Casa Gallardo fue finalizada en 1914 por el arquitecto Federico Arias Rey, que completó su formación académica en París. Esto resultaría crucial en sus influencias arquitectónicas, y también en la propia Casa Gallardo, que tiene multitud de referencias propias de la arquitectura francesa, como veremos. El inmueble se sitúa en la Plaza de España, en la esquina desde donde arranca la calle Ferraz. Cabe destacar que el edificio se proyectó para reformar un edificio antiguo, y el solar donde se levantó estuvo pensado para albergar un importante hotel.

Sólo la fachada del inmueble es ya de por sí una maravilla, con ese color blanquecino que contrasta con el negro de la pizarra que remata la cúpula y los tejados. En cada balcón se aprecian esas formas ondulantes y vivas tan características del modernismo madrileño. Se considera que en esta fachada hay también elementos arquitectónicos de otros estilos, como art nouveau o barroco, lo cual produce efecto de dinamismo y cierta sensación de movimiento. Las rejas de los balcones, en negro, llaman mucho la atención al contrastar con la piedra blanca de la fachada, y su efecto decorativo y visual produce un gran impacto en el espectador.

DOS FACHADAS EN UN MISMO EDIFICIO
En realidad podría considerarse que el edificio cuenta con dos fachadas, pues por un lado está la fachada que da a la calle Ferraz, y por otro la que se ve desde Plaza de España. En la fachada de la calle Ferraz (la más grande de las dos) destacan especialmente los motivos florales que parecen trepar por los balcones, algo muy típico del modernismo francés, que tanto influyó después en el madrileño.

La torre principal del edificio, rematada con una gran cúpula de pizarra, hace las veces de mirador (pues en ella se sitúan dos miradores, uno inferior y otro superior), y resulta de una singular belleza. En ella se puede apreciar una gran letra G, que representa el apellido de la familia Gallardo, propietaria del edificio.

¿SABÍAS QUÉ…?
En el año 1915 el Ayuntamiento de Madrid concedió a la Casa Gallardo el premio de casa mejor construida de la ciudad. 82 años después, en 1997, el edificio fue declarado Bien de Interés Cultural.
Fotografía 01: Choniron
Fotografía 02: Javier Gzz Zapatero
Fotografías 03 y 04: Concepción Amán Orta
Fotografía 05: Someone 10x
Fotografía 06: Zarateman






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