Catedral de la Almudena

Catedral de la Almudena

La catedral de la Almudena es uno de los templos emblemáticos de Madrid, tanto por su valor histórico y religioso, como por su extraordinaria ubicación. Se encuentra frente al Palacio Real, en pleno barrio de Palacio, y además de la interesante historia de su construcción destaca la importancia simbólica del edificio, que lo conecta de lleno con la tradición arquitectónica madrileña. Ubicada en la calle Bailén, su entorno es uno de los más representativos de la ciudad: una mezcla de patrimonio histórico, turismo internacional y vida cotidiana de Madrid, que convive de forma muy natural.

Catedral de la Almudena
La catedral de la Almudena

Pasear por sus alrededores es recorrer uno de los ejes más importantes del Madrid histórico, donde cada edificio tiene un papel destacado en el relato de la ciudad. Un aspecto curioso de la catedral es que se diseñó en el siglo XIX, pero no fue hasta el siglo XX cuando finalmente se terminó de construir, lo cual explica su carácter híbrido y su diversidad estilística (con elementos neoclásicos, neorrománicos y neogóticos). La última parada que hicimos en nuestra sección Lugares con mucha Historia fue en el Teatro Valle-Inclán; hoy cambiamos de lugar por completo para adentrarnos en la Catedral de la Almudena. ¿Te apetece acompañarnos?

Catedral de la Almudena
Interior de la catedral, con sus gruesas columnas

UNA ECLÉCTICA MEZCLA DE ESTILOS

Como ya hemos apuntado, la idea de construir una catedral en Madrid surgió en el siglo XIX, cuando la ciudad consolidaba su papel como capital del Estado. Entonces se creyó necesario dotar a Madrid de un gran templo, para lo cual en 1883 se aprobó el proyecto de levantar una catedral de estilo neogótico que siguiera la tradición de las grandes catedrales europeas. Fue bajo el reinado de Alfonso XII; sin embargo, desde el principio se encadenaron numerosos retrasos, cambios de planes y dificultades económicas, lo cual provocó que las obras avanzaran lentamente y tuvieran constantes interrupciones. Esto originó una mezcla de criterios arquitectónicos que muchos consideran precisamente uno de los aspectos más interesantes de la catedral.

Catedral de la Almudena
La cripta y su marcado estilo neorrománico es una de las joyas de la catedral

Habría que esperar a 1993 para que el papa Juan Pablo II la consagrase oficialmente. Respecto a sus elementos, podemos destacar la cripta, una de las partes más antiguas del conjunto, con un estilo neorrománico muy marcado. Sobresalen sus grandes columnas y sus arcos de medio punto, y el espacio sorprende por su sobriedad, que invita a la oración y el recogimiento. En contraste, la nave principal y la cúpula aportan una sensación más colorida y luminosa.

Catedral de la Almudena
La nave principal, con el templo superior al fondo

Las vidrieras juegan un papel fundamental, filtrando la luz y creando un ambiente cambiante a lo largo del día. De esta forma, se produce un cruce de épocas y sensibilidades arquitectónicas que enriquecen el interior del templo.

Catedral de la Almudena
La riqueza de las vidrieras

En su altar destaca el retablo de Juan de Borgoña, de finales del siglo XV, con una escultura de la patrona de Madrid. Respecto a la fachada principal, orientada al Palacio Real, destaca por su composición simétrica y poco recargada, que responde a una construcción tardía, alejada del gótico tradicional de otras catedrales europeas. El resultado es una fachada equilibrada, poco ornamental, que refuerza su papel dentro del conjunto monumental de la villa.

Catedral de la Almudena
El altar de la catedral, con el retablo de Juan de Borgoña

UN REFLEJO DE LA EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE MADRID

Más allá de su valor histórico y arquitectónico, la catedral de la Almudena destaca por tener un papel muy relevante en la vida urbana de la ciudad. Es una visita imprescindible en las rutas que recorren el Madrid de los Austrias, y su entorno ya hemos dicho que es uno de los más representativos de la ciudad, con la Plaza de la Armería, el Palacio Real y sus bonitos jardines. Además, la zona mantiene un equilibrio entre su interés turístico y la vida local, algo que no siempre ocurre en los centros históricos de las grandes capitales. Pero la Almudena es mucho más que la catedral de Madrid; su construcción, que se prolongó durante más de un siglo, es un fiel reflejo de la evolución histórica de la capital entre los siglos XIX y XX. Gracias a su mezcla de estilos, la catedral tiene una personalidad única dentro del patrimonio arquitectónico español, y junto con el Palacio Real forma uno de los conjuntos monumentales más representativos de Madrid. Por todo ello, podemos decir que la catedral de la Almudena es uno de los edificios más reconocibles del perfil histórico de la ciudad.

¿SABÍAS QUÉ…?

Como todo el mundo sabe, la catedral de la Almudena está dedicada a la Virgen de la Almudena, patrona de Madrid, pero lo que no tanta gente conoce es el origen de su nombre. Viene de la palabra árabe al-mudayna, que significa ciudadelao recinto amurallado. Cuenta la leyenda que el rey Alfonso VI, cuando conquistó Madrid en el año 1085, encontró una talla de la Virgen María en el muro de la ciudadela, que estaba allí oculta para que no la encontraran los musulmanes. Así, la imagen fue nombrada como Santa María de la Almudena, convirtiéndose en la patrona de Madrid.

Catedral de la Almudena
Vista nocturna de la catedral

Imagen 01: Javier Pérez Montes

Imágenes 02 y 04: Diego Delso

Imagen 03: Jose Luis Filpo Cabana

Imágenes 05 y 07: Riozújar

Imagen 06: José Luiz Bernardes Ribeiro

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