Objetivo: construir más vivienda

Por todos es sabido que construir más vivienda es uno de los grandes retos que tiene por delante el mercado inmobiliario español. Puede parecer una afirmación evidente, pero basta con analizar la situación actual para entender que si pudiéramos construir encontraríamos buena parte de la solución a los problemas que tenemos con la vivienda. Llevamos años hablando de la dificultad para acceder a una vivienda, el aumento de los precios, la falta de oferta en el alquiler o los problemas de los jóvenes para emanciparse, sin embargo, muchas veces olvidamos una pregunta muy sencilla: ¿estamos construyendo las viviendas que realmente necesitamos? Los datos dicen que no. En 2025 se terminaron algo menos de 92.000 viviendas, una cifra claramente insuficiente para atender la creación de nuevos hogares que hay actualmente en España. Según el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana en el último trimestre de 2025, los certificados de final de obra se redujeron un 12,6%, lo que evidencia que siguen llegando menos viviendas nuevas al mercado. Las cifras más recientes muestran que el número de viviendas finalizadas ha encadenado doce meses consecutivos de descensos, una señal que debería preocuparnos bastante más de lo que lo hace. Porque una vivienda que no se construye hoy será una vivienda que faltará dentro de unos años, cuando las familias la necesiten. Y aquí está una de las claves del problema, pues el mercado inmobiliario no funciona de un día para otro. Desde que una promoción empieza a diseñarse hasta que las llaves llegan a manos del comprador pueden pasar largos periodos de tiempo; esto significa que las decisiones que se toman ahora marcarán la oferta disponible en los próximos años. Si seguimos construyendo por debajo de las necesidades reales del país el desequilibrio entre oferta y demanda seguirá aumentando, y mientras eso ocurra será muy difícil que el acceso a la vivienda deje de ser uno de los grandes problemas de nuestra sociedad.

Objetivo: construir más vivienda
Construir más vivienda es uno de los grandes retos que tiene por delante el mercado inmobiliario español

UNA OFERTA QUE LLEGA A CUENTAGOTAS

A menudo escuchamos que los promotores deberían construir más viviendas, como si dependiera únicamente de su voluntad, pero la realidad es mucho más compleja. Conseguir suelo para edificar, superar los trámites urbanísticos, obtener licencias, hacer frente al incremento de los costes de construcción o encontrar mano de obra cualificada son obstáculos que ralentizan cualquier proyecto. Esto explica por qué resulta tan difícil aumentar el ritmo de producción: no basta con que exista demanda o financiación, hace falta que todo el proceso funcione con mayor agilidad. Y ahí las administraciones tienen mucho que decir, pues reducir tiempos de tramitación, dar estabilidad normativa y facilitar el desarrollo de nuevo suelo no significa construir sin control, sino permitir que el mercado pueda responder a una necesidad evidente. Porque compradores parece claro que no faltan: hay familias que buscan una primera vivienda, personas que necesitan cambiar de casa, inversores que siguen confiando en el inmobiliario y una población que continúa creciendo. El problema es que la oferta sigue llegando con cuentagotas, muy por debajo de lo que necesita un mercado con una demanda cada vez mayor.

Objetivo: construir más vivienda
Actualmente la oferta de vivienda es muy inferior a lo que necesita el mercado inmobiliario español

HACIA UN MERCADO MÁS EQUILIBRADO

Uno de los mayores errores que cometemos cuando hablamos de vivienda es intentar buscar soluciones inmediatas para un problema que necesita planificación. Construir una vivienda requiere tiempo, por eso cuanto más se retrase la puesta en marcha de nuevos proyectos, más difícil será corregir el déficit acumulado durante los próximos años. El problema es que no existen fórmulas mágicas para resolver esta situación. Seguramente hará falta impulsar la colaboración entre el sector público y el privado, desarrollar más suelo, modernizar los procesos administrativos y apostar por sistemas constructivos más eficientes, pero ninguna de esas medidas tendrá efecto si no existe una idea clara detrás de todas ellas: aumentar la oferta. Si cada año se crean más hogares que viviendas, la consecuencia será una mayor presión sobre los precios. Por eso, más allá de debates políticos o de medidas puntuales, el verdadero objetivo debería ser uno sólo: construir más vivienda, pues lo de esta manera será posible equilibrar un mercado que lleva demasiado tiempo construyendo por debajo de nuestras necesidades.

Imágenes: mindandi

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