Nuestro urbanismo mira al futuro

Urbanismo en España

El sistema inmobiliario español vive un buen momento, pero deberá plantearse qué tipo de urbanismo quiere fomentar en un futuro no muy lejano. No han sido unos años fáciles para nuestro sistema inmobiliario, que se ha visto obligado a reponerse de una gran crisis tras el estallido de la burbuja. Parece claro que la recuperación de la vivienda es un hecho palpable en España (este 2018 recién terminado cerró con más de 100.000 visados de obra nueva); después de años de incertidumbre y de paralización de negocio, vuelven a construirse casas nuevas en nuestro país. Pero, ¿ha cambiado algo el urbanismo en España? ¿Se está planificando una nueva forma de construir viviendas en nuestro país? Parece claro que así es. Si hace años la principal y casi única preocupación de la industria constructora era el crecimiento del negocio, hoy cada vez se tienen más en cuenta aspectos como la sostenibilidad, el ahorro y el respeto al medioambiente. Hace unas semanas reflexionábamos en este blog sobre cómo será la vivienda del futuro; los gobiernos cada vez se preocupan más de que las ciudades sean más sostenibles para que sus habitantes vivan mejor, y el sistema inmobiliario es un agente directo en este tipo de políticas. Cuando nos preguntábamos si Madrid podría instalar placas solares para reducir la contaminación y favorecer el ahorro, lo hacíamos porque somos conscientes de lo que hay en juego. Cada vez se va a exigir más que las viviendas nuevas sean prácticamente no contaminantes; ¿cómo afectara esto al urbanismo de nuestras ciudades?

Nuestro urbanismo mira al futuro

EL ENTORNO IMPORTA MUCHO

Las zonas verdes son importantes. El comprador de vivienda las demanda, y si hace unos años no se tenían casi en cuenta a la hora de construir, ahora se revelan como elementos clave en los barrios y en el urbanismo de las ciudades. Hace unas semanas hablábamos en este blog de Boadilla del Monte, uno de los destinos residenciales más emergentes en España. Decíamos entonces que sus zonas verdes y su calidad de vida eran dos de sus principales atractivos para el comprador que se decidía por Boadilla. Es un hecho que el urbanismo de hoy en día tiene muy en cuenta no sólo las calidades de los inmuebles, sino también el entorno y los barrios en los que éstos se encuentran. No basta por lo tanto con una buena vivienda: la demanda del inversor va más allá, y solicita un núcleo urbano amigable en el que se sienta a gusto viviendo. Esto es así porque en realidad con una operación inmobiliaria no se compra sólo la casa: en cierto modo se compra también el espacio residencial (sus zonas verdes, sus comunicaciones, sus servicios), ya que todos esos factores condicionarán la calidad de vida del futuro inquilino.

Nuestro urbanismo mira al futuro

BENEFICIANDO LA CALIDAD DE VIDA

Los expertos afirman que en las ciudades del futuro será clave poder hacer trayectos a pie y en bicicleta. La tendencia actual en Europa es evitar el uso de coches en grandes urbes. En Madrid tenemos el ejemplo de las recientes medidas adoptadas por el Ayuntamiento, que limitan la circulación de vehículos en el centro de la ciudad. Otro ejemplo en la capital del esfuerzo que se está realizando en materia de urbanismo es el Distrito Castellana Norte (Operación Chamartín), que por fin salió adelante tras varios años de estancamiento. La accesibilidad en todo el distrito, con zonas verdes y espacios de ocio al alcance del ciudadano ha sido una de las principales políticas de este proyecto. Ésta es la tendencia que seguirá el sistema inmobiliario español y europeo, donde el urbanismo jugará un papel primordial para beneficiar la sostenibilidad y calidad de vida del ciudadano.

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