La vivienda de uso turístico (VUT) descendió un 12,4% en el pasado mes de noviembre respecto al mes de noviembre del año anterior. Se trata del descenso más acusado desde que hay registros, pero ¿es un ajuste puntual o más bien un cambio estructural del mercado? Lo primero que hay que decir es que la reducción no se produjo de manera uniforme en todo el territorio, pues las mayores caídas se concentraron en grandes núcleos urbanos y destinos tensionados donde la regulación se ha endurecido considerablemente en los últimos meses. Barcelona ha avanzado hacia un modelo más restrictivo para las VUT, con limitación de licencias y planes para eliminar cierto tipo de autorizaciones, lo cual ha mermado la oferta de pisos turísticos. Por lo que respecta a Madrid, la exigencia de accesos independientes y mayores requisitos técnicos también ha reducido la oferta considerablemente. Posiblemente, estas circunstancias sugieren que los ajustes se han producido por los endurecimientos normativos más que por una caída de la demanda de este tipo de viviendas. Hay que tener en cuenta que bastantes viviendas que antes funcionaban como VUT han perdido o no han renovado su licencia (algunas de ellas para volver al alquiler tradicional). Ateniéndonos a los datos ofrecidos por el Instituto Nacional de Estadística, en el pasado mes de noviembre se contabilizaron 329.764 viviendas turísticas; esto implica un descenso de 46.700 viviendas respecto a noviembre de 2024.

MÁS REGULACIÓN PARA LAS VUT
Actualmente existe una mayor más regulación para las VUT, y por tanto, más dificultades para formalizar este tipo de viviendas, lo cual ha reducido la oferta. Si estas viviendas pasan al alquiler tradicional, ¿podemos pensar que ayudarán a aliviar la tensión de los precios? No necesariamente, pues la experiencia en mercados como Barcelona muestra que no se han producido descensos significativos; seguramente se necesitan más medidas para que los precios se relajen. Sea como fuere, un dato significativo es el de la Comunidad Valenciana, pues allí hubo una pérdida de 14.749 viviendas turísticas (un 23,64%) en el pasado mes de noviembre. Además, en Cataluña se perdieron 9.936 viviendas turísticas y en Baleares 4.963. Son casos paradigmáticos, pues son tres destinos donde las VUT siempre han tenido mucho reclamo, dado el peso que allí tiene el turismo. Según el Ministerio de Vivienda, el Registro Único de Arrendamientos y la Ley de Propiedad Horizontal (LPH) han contribuido a la reducción de viviendas turísticas en beneficio de los vecinos; no olvidemos que actualmente las comunidades de vecinos pueden prohibir el alquiler turístico si 3/5 partes de propietarios lo aprueban en junta de vecinos.

UN AJUSTE IMPORTANTE PARA EL ALQUILER TURÍSTICO
Según los últimos datos del INE, en septiembre se registraron 1.624.933 plazas de alojamiento turístico, lo que supone un descenso muy significativo. En concreto, el mercado cuenta con 302.998 plazas menos que en mayo, lo que equivale a una caída del 15,71% en apenas cuatro meses. Si la comparación se hace frente a septiembre de 2024, la reducción es de 271.822 plazas (un 14,33% menos). Estas cifras reflejan un ajuste importante para el alquiler turístico en España: la reducción no sólo confirma la tendencia descendente que ya se venía observando, sino que también evidencia que el sector está atravesando una fase de reordenación marcada por la regulación y la depuración de la oferta. La evolución en los próximos meses permitirá determinar si estamos ante un ajuste puntual o más bien un cambio estructural en el modelo de vivienda turística en España, pero los datos actuales ya apuntan a un escenario de menor crecimiento y mayor control del sector.
Imagen 01: Joaquín Carfagna
Imagen 02: Joanbanjo






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