La Plaza de Santa Ana

Plaza de Santa Ana

La Plaza de Santa Ana, a pesar de haber cambiado mucho con el paso de los años, sigue siendo un lugar de encuentro en pleno centro de Madrid. Hoy en día el paseante que se acerca a la Plaza de Santa Ana, especialmente en las épocas de buen tiempo, tiene la sensación de encontrarse en una zona viva, donde el tránsito de la gente que pasea por allí unido al bullicio de las terrazas hace del lugar un sitio alegre y despierto.

La Plaza de Santa Ana

Como ocurre con todas las cosas, no todo el mundo está contento con el aspecto actual de la plaza, pues algunos se quejan de que el lugar ha perdido un poco la esencia de lo que era, y hoy en día está más orientado a los turistas y al negocio que al disfrute de la ciudad. En Estate One  pensamos que, por su historia y la jovialidad que la plaza transmite todavía hoy, es uno de esos rincones de la capital que merece mucho la pena visitar. Cuando paseamos por la Plaza de Santa Ana tenemos la sensación de vernos envueltos en un ambiente dinámico y entusiasta, siempre lleno de vida. Hoy hemos querido dedicarle un espacio a esta plaza dentro de nuestra sección Rincones de Madrid, que habíamos dejado la última vez después de visitar el Mercado de San Antón.

La Plaza de Santa Ana

EL NOMBRE DE UN ANTIGUO CONVENTO

La Plaza de Santa Ana se ubica en el Barrio de las Cortes, dentro de lo que se conoce como el Barrio de las Letras, en pleno centro de Madrid. Fue construida en 1810, y el primer nombre con el que se la conoció fue el de Plaza del Príncipe Alfonso. Hay dos edificios principales que rodean la plaza y que destacan del resto; son el Teatro Español y el Hotel Reina Victoria.

La Plaza de Santa Ana

En la plaza se sitúan dos esculturas dedicadas a Federico García Lorca y a Calderón de la Barca; sin duda nos encontramos en un lugar muy relacionado con las letras, el arte y la cultura en general. El propio Ramón Gómez de la Serna se refirió alguna vez en sus escritos a esta plaza, haciéndose eco de la actividad y esas ganas de vivir que siempre se respiraban en ella: “hay noches en que no podría digerir la verdad de la noche si no paso un momento por la plaza de Santa Ana”.

La Plaza de Santa Ana

Justo en esta plaza se ubicaba un convento llamado de Santa Ana que fue fundado por San Juan de la Cruz en 1586, y más tarde derribado por José Bonaparte. Desgraciadamente, el nombre que ahora tiene la plaza es el único recuerdo que nos queda de él.

La Plaza de Santa Ana

UNA PLAZA CON SOLERA

La Plaza de Santa Ana ha visto cómo su uso y su fisionomía han ido cambiando a lo largo de las décadas, y hoy podemos rescatar algunos datos de su historia que ahora resultan curiosos. En 1900 era muy habitual que se celebrasen allí mercados ornitológicos, donde se vendían pájaros y flores. Otra curiosidad es que fue la primera plaza de Madrid que se convirtió en peatonal (hablamos del año 1925). Árboles y jardines ocupaban gran parte del espacio de la plaza años atrás; fue ya en el nuevo milenio (en el año 2001) cuando se decidió que la plaza adoptase el aspecto actual que hoy tiene: abierta, diáfana, y con un gran espacio central pensado para el esparcimiento de madrileños y visitantes.

La Plaza de Santa Ana

En la plaza todavía hoy pueden verse tabernas y cafeterías centenarias, frecuentadas a lo largo de los años por personalidades del arte y la cultura, como Luis Miguel Dominguín o Ernest Hemingway. Las tabernas son hoy en día uno de sus principales encantos, y para muchos madrileños continúan siendo un importante reclamo, a pesar de la presencia de turistas, cada vez más abundante.

La Plaza de Santa Ana

Fotografía 01: Gryffindor

Fotografía 02: Moisés Couto Villar

Fotografía 03: Rubén Vique

Fotografía 04: Zarateman

Fotografía 05: Son of Groucho

Fotografía 06: Barcex

Fotografía 07: Charlie Phillips

Comentarios

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